La llamada >> La vida
El sacerdocio es una vida de sacrificio y de servicio porque es la vida de Cristo. Aunque cuando hay amor, el sacrificio es posible. Además de la administración de los sacramentos, un sacerdote puede estar encargado de un número de tareas apostólicas y de caridad.
Un sacerdote diocesano es, en primer lugar, párroco; pero también puede ser asignado a un ministerio específico dentro de la vida de la Iglesia. Algunos sacerdotes pueden estar dedicados completamente a la enseñanza, otros a trabajar en prisiones, a servir en hospitales o a ser capellanes de la universidad.
Enseñanza (P. LaGiovanni in la Escuela Superior de Nuestra Señora de Lourdes en Poughkeepsie; P.. Stephen Norton en la Escuela Católica Kennedy de Enseñanza Superior)
Su parroquia es la escuela. El sacerdote adapta su tiempo al ritmo de la escuela, enseñando una asignatura que ha llegado a dominar. A través de su presencia sacerdotal en las aulas, los pasillos, en la cafetería, en el campo de deporte y a través de los sacramentos, sirve a Cristo entre los estudiantes. Les invita a una relación más profunda con Cristo.
Ministerio de prisiones (P.Kevin Gallagher, Iglesia del Niño Jesús, Pine Bush)
Se trata de una de las obras de misericordia, visitar a los que están en prisión. El sacerdote capellán les lleva al mismo Cristo, que fue preso en la tierra para transformar sus vidas y protegerlos de la desesperación.
Tanto si celebra la Misa para los internos, escucha confesiones, organiza un grupo de estudio bíblico o consuela a aquellos que necesitan restauración de la esperanza, el sacerdote realiza la misión de la Iglesia de llevar a todos a la santidad.
Capellán de hospital (Mons. Thomas McGarry, Hospital de St. Barnabas)
El capellán de hospital atiende a los hospitales y residencias de ancianos. Se reúne con aquellos que desean hablar sobre la enfermedad o con aquellos que están cuidando enfermos. Recibe a los que buscan la bendición sacerdotal, o desean hacer una buena confesión, después de muchos años apartados de la Iglesia. Administra el sacramento de la Unción de Enfermos y ayuda a estas personas a unir sus sufrimientos a la Cruz de Cristo. En el momento de la muerte, administra los últimos sacramentos, encomendando su alma a Dios. “Es el sacerdote, el que lleva el alma a la Casa del Padre”.
Capellán de universidad (P. Mark Connell, Mt. St. Mary’s College, Newburgh)
La universidad es una comunidad de gente joven que se mueve y que cambia cada cuatro años. Como padre espiritual de esta comunidad, el sacerdote tiene la oportunidad de impactar en estos jóvenes que están buscando el rumbo de sus vidas. Muchos llegan a tener una experiencia de conversión, que les lleva de nuevo a la Iglesia y a los sacramentos. Al mismo tiempo, muchos son tentados a abandonar la Iglesia y necesitan consejo, ánimo y la figura del padre.
La vida
El sacerdocio es una vida de sacrificio y de servicio porque es la vida de Cristo. Aunque cuando hay amor, el sacrificio es posible. Además de la administración de los sacramentos, un sacerdote puede estar encargado de un número de tareas apostólicas y de caridad.
Un día en la vida de un sacerdote
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Un sacerdote diocesano es, en primer lugar, párroco; pero también puede ser asignado a un ministerio específico dentro de la vida de la Iglesia. Algunos sacerdotes pueden estar dedicados completamente a la enseñanza, otros a trabajar en prisiones, a servir en hospitales o a ser capellanes de la universidad.
Enseñanza (P. LaGiovanni in la Escuela Superior de Nuestra Señora de Lourdes en Poughkeepsie; P.. Stephen Norton en la Escuela Católica Kennedy de Enseñanza Superior)
Su parroquia es la escuela. El sacerdote adapta su tiempo al ritmo de la escuela, enseñando una asignatura que ha llegado a dominar. A través de su presencia sacerdotal en las aulas, los pasillos, en la cafetería, en el campo de deporte y a través de los sacramentos, sirve a Cristo entre los estudiantes. Les invita a una relación más profunda con Cristo.
Ministerio de prisiones (P.Kevin Gallagher, Iglesia del Niño Jesús, Pine Bush)
Se trata de una de las obras de misericordia, visitar a los que están en prisión. El sacerdote capellán les lleva al mismo Cristo, que fue preso en la tierra para transformar sus vidas y protegerlos de la desesperación.
Tanto si celebra la Misa para los internos, escucha confesiones, organiza un grupo de estudio bíblico o consuela a aquellos que necesitan restauración de la esperanza, el sacerdote realiza la misión de la Iglesia de llevar a todos a la santidad.
Capellán de hospital (Mons. Thomas McGarry, Hospital de St. Barnabas)
El capellán de hospital atiende a los hospitales y residencias de ancianos. Se reúne con aquellos que desean hablar sobre la enfermedad o con aquellos que están cuidando enfermos. Recibe a los que buscan la bendición sacerdotal, o desean hacer una buena confesión, después de muchos años apartados de la Iglesia. Administra el sacramento de la Unción de Enfermos y ayuda a estas personas a unir sus sufrimientos a la Cruz de Cristo. En el momento de la muerte, administra los últimos sacramentos, encomendando su alma a Dios. “Es el sacerdote, el que lleva el alma a la Casa del Padre”.
Capellán de universidad (P. Mark Connell, Mt. St. Mary’s College, Newburgh)
La universidad es una comunidad de gente joven que se mueve y que cambia cada cuatro años. Como padre espiritual de esta comunidad, el sacerdote tiene la oportunidad de impactar en estos jóvenes que están buscando el rumbo de sus vidas. Muchos llegan a tener una experiencia de conversión, que les lleva de nuevo a la Iglesia y a los sacramentos. Al mismo tiempo, muchos son tentados a abandonar la Iglesia y necesitan consejo, ánimo y la figura del padre.
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