PARA LOS PADRES




La familia es la iglesia doméstica, la primera iglesia que un niño encuentra. En el bautizo de sus hijos se les encomendó a los padres la tarea cristiana de asistirlos para que crecieran en virtud y en la vida y luz de Jesucristo.

Sugerencias para los padres

  • ¿Hemos creado un contexto adecuado en el que las virtudes de Cristo puedan florecer o están bajo los ataques de todo lo que nos llega a través de algunos canales de cable, de algunos sitios de Internet y de algunos videojuegos y películas?
  • Hablen siempre con respeto de los sacerdotes y religiosos, especialmente cuando existen diferencias de opinión. Tengan cuidado en cómo se maneja la crítica a la Iglesia. Sea intolerante con el humor que devalúa espiritualmente la vida religiosa y el sacerdocio.
  • Invite a su párroco, religioso de su parroquia, hermano o hermana, a su casa o, al menos, hágales saber en presencia de sus hijos, que son bienvenidos.
  • Recen diariamente como familia, en un momento del día conveniente para todos. Incluyan oraciones por los que ya viven una vocación hacia el ministerio en la Iglesia, para que lleguen a completar su vocación cristiana en amor y servicio a Dios; y para que aquellas personas que se enfrentan con una decisión vocacional consideren sus propios talentos como recibidos de Dios y decidan su vocación a la luz de la voluntad de Dios para ellos.
  • Anime a sus hijos adolescentes a que se involucren en proyectos parroquiales, organizaciones y actividades de caridad.
  • Como familia, recen por las personas que se encuentran en proceso de discernimiento.
  • Como padres, pidan a Dios que uno de sus hijos sea llamado a la vocación sacerdotal o a la vida religiosa.
  • Ayuden a los niños a entender con palabras y hechos, que la religión es importante.
  • Tengan actitudes positivas acerca de la vida de oración y el servicio a Dios y a la humanidad.
  • Permitan a sus hijos ver el ejemplo de unos padres que viven una vida cristiana, que se toman en serio los mandatos del Evangelio y que valoran las vocaciones eclesiales.
  • Permitan a sus hijos ver una actitud de apertura a la voluntad de Dios en ustedes.
  • Ayuden a sus hijos a dedicar un tiempo diario para dar gracias a Dios.
  • Animen a sus hijos a leer en su propio Nuevo Testamento la respuesta de María (Lc 1, 26-39) y la de los Apóstoles ante la llamada de Jesús (Mt 4,18-22).
  • Anime a su niño a rezar para que pueda descubrir y utilizar los dones que Dios le ha dado.
  • Incluyan la oración arquidiocesana por las vocaciones en sus oraciones personales y familiares.
  • Asistan a una ordenación sacerdotal o a la profesión de un religioso o una religiosa.
  • Respondan a las preguntas que sus hijos les planteen acerca del sacerdocio y la vida religiosa.
  • Inviten a su párroco, o a un religioso o religiosa, a cenar con su familia.
  • Hable con su esposa sobre los sentimientos y reacciones que tendrían si uno de sus hijos escogiera una vida sacerdotal o religiosa.

No sé si esto es para él…


Un gran temor que los padres tienen al hablar a sus hijos del sacerdocio es que esa vida no sea plena y feliz. Un estudio reciente de la Diócesis de Des Moines nos revela justamente lo contrario.
  • Los padres tienen esta preocupación: “Quiero que mi hijo viva una vida plena”. El 98% de nuestros sacerdotes describen la vida sacerdotal como una vida de entrega.
  • Los padres tiene otra preocupación: “No quiero que mi hijo se sienta solo”. El 91% de nuestros sacerdotes dice que disfruta de amistades muy cercanas. El 96% dice que las relaciones con los matrimonios son vitales.
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